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Carta Compromiso de Alejandro Hernández Lemus
Solicitud de Maestria


Señor
Marco Antonio González
Maestro de Reiki,
Presente.

Estimado Marco Antonio:
Mi nombre es Alejandro Hernández Lemus, profesional de la Administración de Empresas, con especialidad en Marketing y Administración y Gestión de Organizaciones sin Fines de Lucro. Tengo 30 años de edad, de los cuales 20 he estado trabajando por la inserción Social de todas las personas que presentan discapacidad, en alguno de sus tipos y grados.

Mi padre en la tierra, discapacitado desde los 3 años de edad, trabajó desde principios de los años 70 por la reivindicación de sus pares en Chile.
Recuerdo que de pequeño lo acompañé a las reuniones de la Asociación Chilena de Lisiados que el Fundó y Presidió; ahí veía a más personas discapacitadas de diverso orden y me daba cuenta que el no era el único. Entregábamos juguetes a niños limitados pobres en los campamentos del sector oriente de Santiago. Visitábamos discapacitados adultos que estaban postrados en su cama, se les entregaba alimentos y ropa, pero lo más importante les llevábamos un poco de alegría.

Esto era todos los años, en los campamentos ya ubicaban el automóvil verde con la cruz de malta de mi padre. Los niños y los no tanto, corrían hacia nosotros cuando nos veían. Ellos sabían que llegaban las personas que repartían juguetes.

Recuerdo también que tenía 9 años cuando por primera vez me disfracé de payaso, para acompañarlo a una actividad que tenía como objetivo llevar a muchos niños discapacitados a unos juegos (con montaña rusa y rueda de Chicago incluida) que se instalaban en la Avenida Grecia, a un costado del Estadio Nacional. Ahí mi padre conseguía helados y bebidas para repartirles. Estas eran actividades donde lo más hermoso era ver la sonrisa de los niños que con mi caracterización de Payaso Pobre reían, yo también disfrutaba mucho junto a ellos.

Como familiar de un discapacitado físico, sentí la discriminación muy de cerca, mis compañeros de curso en el colegio y vecinos se reían de la discapacidad de mi papá, pero no me importaba, yo sabía que mi viejo era un héroe.

El año 1987 tenía 14 años de edad cuando la vida me pone un gran desafío, trabajar junto a mi padre y realizar gestiones en Nueva York y Washington - Estados Unidos- y Bogotá – Colombia -.

Los objetivos eran:
· Llegar a la sede del Gobierno Norteamericano - La Casa Blanca, entregar un Proyecto Empresa para los discapacitados de Chile y conseguir financiamiento para llevarlo a cabo con el encargado para las Américas.
· Estudiar como viven los discapacitados en un país desarrollado, conocer su legislación, establecer lazos de amistad, culturales y tecnológicos con Organizaciones de estos países.

Al ver la realidad en terreno de discapacitados en Estados Unidos y Colombia a muy temprana edad, se me abrió una gran panorámica respecto al tema, asimilé valores de vida y otros conceptos.

Al regreso de este viaje programamos un viaje a Lima – Perú que realizamos en un automóvil especialmente acondicionado para discapacitados, con freno, acelerador y cambios manuales. Estuvimos una semana en cada ciudad del norte de Chile para estudiar como viven los discapacitados, convocarlos a reuniones, hacer un trabajo de educación social, crear conciencia respecto a sus derechos a través de los medios de comunicación y crear oficinas de promoción de empleo.

Cruzamos todo el Norte de Chile y el Sur del Perú en este automóvil especialmente acondicionado. La travesía no fue fácil, 6 mil kilómetros de experiencia respecto al tema que nos movía y motivaba.

El Sur del Perú es muy pobre (peligroso en esos tiempos, por un grupo terrorista que hacía estragos por esos lados). La Serena, Copiapó, Antofagasta, Iquique, Arica, Tacna, Arequipa, Nazca y finalmente Lima, una ciudad pobre con discapacitados muy carentes, fueron nuestros destinos de trabajo en nombre de Dios.
Id por todo el mundo y proclamar la buena nueva...

Meses después, el Sur de Chile supo también de nuestro trabajo; Talca, Curicó, Linares, Valdivia y Puerto Montt, se transformaron en destinos de este ya claro apostolado.

De regreso en Santiago y con lo aprendido en Estados Unidos, Colombia, Perú, recorrido por Chile y con un cúmulo de experiencias y sentimientos en el corazón, presentamos el año 1988 en La Moneda el primer proyecto de ley de Inserción Social de personas con discapacidad, con firma y timbre de la Organización que lideraba mi padre.

Durante cinco años estudié, siempre vinculado con la Organización de Discapacitados. Durante mis estudios participé entre otras actividades, en una conferencia de prensa en la Casa del No para adherirnos a la vuelta de la democracia, en reuniones con el Arzobispo de Santiago, Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Ministros de Estado, Presidentes Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Empresarios, Organizaciones de Discapacitados, etc. En 1997 mi Padre Dios me envía a mi primera novia, con quién me casaría años después, Karina Olivares Ordenes (discapacitada auditiva), quién en aquel entonces estudiaba Trabajo Social en la Universidad Católica Raúl Silva Henriquez. Ese año yo trabajaba desarrollando estudios de mercado en una importante empresa Consultora.

En 1999 Dios quiere que mi carrera profesional tome el Camino Social, primero como trabajador de una Corporación de Ayuda a niños con Cáncer, donde aprendí acerca de esta enfermedad y luego, en la Corporación María Ayuda, donde trabajo como Coordinador de Proyectos de Recaudación.

El año 2001 contraigo matrimonio con Karina, quién ya se había graduado en la Universidad. Es desde este momento de bendición, cuando Dios comienza a manifestarse fuertemente en mis acciones diarias de vida, especialmente en mi trabajo.

Comienzo a organizar fuera de mi horario de trabajo, actividades para niños con cáncer y niñas en riesgo social y moral. Organizo visitas gratuitas a muestras culturales, al teatro, conciertos de música, con un impulso maravilloso, difícil de describir, quería regalarles momentos felices, de amor y alegría. En mis gestiones, varias veces me preguntaron si era sacerdote, es más, en una oportunidad me trataron como “Padre” y me dejé llevar, no quise defraudarlos...
Recuerdo la cara no muy receptiva de los asistentes al Teatro Monumental, cuando ven sentarse junto a ellos a niños con muletas, sentados en Sillas de ruedas, calvos y con mascarillas, dispuestos a disfrutar del espectáculo. Eran niños con Cáncer y otras enfermedades de carácter invalidante.

En esa oportunidad invité a un compañero de trabajo, su mujer e hijo discapacitado, a disfrutar del espectáculo. Agradecido mi compañero me preguntó por que hacía yo esto. La historia era muy larga, sin duda el dolor de aquellos niños discapacitados me llegaba de manera profunda y distinta, como familiar de tres personas discapacitadas y por la gran cantidad de conocimiento y vivencias acumulados respecto al tema que la vida me había regalado.

Poder llevar a cabo estas acciones me hace muy feliz y siento que vuelvo a ser niño.

Consciente de que en mi trabajo como Coordinador de Proyectos, no podría poner en práctica todo lo aprendido y los dones recibidos, decido firmemente iniciar junto a mi esposa un proyecto nuevo, revivir el proyecto de Fundación de mi Padre (ya retirado de las luchas sociales).

En sueños veo claramente, una carreta con las riendas tiradas en un camino (de tierra...). Sin duda era la Fundación Nacional de Discapacitados que necesitaba experimentar un relevo, un salto cualitativo y una dirección nueva. Esta organización, con todo su historial de logros se encontraba, con el retiro de mi padre, destinada a desaparecer y ser olvidada.

El año pasado comienzo con un trabajo de gestión, a unir los rompecabezas de logros de esta organización, de las cuales yo también formaba parte.

La Embajada de Estados Unidos se entera del proyecto y nos invita a participar del primer Diplomado en Administración y Gestión de OSFL (Organizaciones sin Fines de Lucro), dictado por una Universidad en Chile, donde compartimos con otras organizaciones importantes, como los Guías y Scout de Chile, Pide un Deseo, Colegio de Profesores y Fundación ESO, entre otras.

En Noviembre del año 2001, promovemos el acceso de discapacitados a eventos artísticos y culturales, entre otras en un concierto de La Ley realizado en Plaza de Armas.

A principios del año 2002, decidimos viajar a Brasil para compartir con organizaciones de discapacitados en Río de Janeiro. Fue en el marco de este preparativo, que decidimos tomar contacto con un grupo musical brasileño, que venía a participar en el Festival de Viña del Mar. La idea era que nos ayudara a financiar el viaje.

El encuentro con este grupo es televisado en vivo y en directo por un matinal. En la oportunidad solicitamos también ayuda a empresas y particulares; pocos minutos después suena mi teléfono celular. Era Marco Antonio González, un Maestro de Reiki que nos ofrecía ayuda concreta, en principio con un espacio en Internet para promover la Fundación.

La alegría y sorpresa fueron grandes, sentimos nuevamente la mano de Dios; días antes un amigo con capacidades especiales, nos señalaba que trabajaríamos (entre otras cosas), con los puntos de energía de los discapacitados, ayudando a restablecer sus estados de animo.

Esta aparición por televisión casi me cuesta mi actual trabajo. Les pareció a mis jefes que estas actividades “eran incompatibles” con mi trabajo formal. No obstante siento un llamado del cielo, que trasciende mis decisiones personales y de los demás.

Gracias a Dios, la ayuda de una Línea Aérea, una cadena de hoteles y la agotadora gestión de solicitud de ayuda en el Ministerio de Relaciones Exteriores, logramos en abril viajar a Río de Janeiro - Brasil. Allí visitamos dos organizaciones muy importantes de discapacitados. Sin duda este fue un Viaje – Escuela maravilloso.

De vuelta en Santiago, junto con retomar los estudios en la Universidad, participamos en diversas apariciones en televisión, en programas de debate, reportajes en los noticieros centrales y contactos en directo. Grandes Regalos de la vida...

Marco Antonio, en este proceso que vivimos como personas fundadoras, es un gran regalo y bendición poder contar con tu ayuda, conocerte como persona, hermano, amigo y Maestro. Tu misión de amor hacia los demás, en directa relación con la energía de Dios creador del universo y la tierra, nos acerca mucho a los orígenes de nuestro propio trabajo, con personas discapacitadas.

Los regalos del espacio en tu página Web y los inolvidables Talleres de Reiki Nivel 1 y 2, forman parte de los hitos importantes del año 2002 para nosotros y la Fundación Nacional de Discapacitados.

Gracias a esto y otras vivencias, hoy me encuentro pisando más fuerte y seguro sobre este camino que Dios me ha propuesto. Estoy seguro de cual es la misión que se me han encomendado, desde el cielo antes de nacer, y quiero llevarla a cabo con toda la ayuda de mis hermanos en el amor, más todas las herramientas que aprenda a utilizar en esta vida, por el bien de los discapacitados y sus familias.

Con mucha humildad y en el nombre de Nuestro padre celestial, te pido me otorgues el honor de la Maestría en Reiki para poder con ella ayudar a hacer una real “Acupuntura de Amor” al mundo, en una onda expansiva. Mi apostolado son los discapacitados, personas desamparadas, los más pobres de los pobres, ellos necesitan mucho calor y energía, por la situación de desintegración social en que viven y por la necesidad de cubrir con Amor las carencias físicas, psíquicas, sensoriales u orgánicas que deben sobrellevar.

Queremos también enseñar a pescar y no regalar los pescados, ayudar a potenciar las capacidades de estas personas por sobre sus limitaciones, pero SIEMPRE CON AMOR.

Agradeciendo y valorando tu ayuda, te envía mucho amor,

Alejandro Hernández Lemus
Pedro Prado 4788
Macul Santiago de Chile
Fono/Fax: 221-86-15
Cel. 09-296-08-63
discapacitadoschile@hotmail.com
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