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En una oportunidad, era ya casi invierno y como sus dos meses antes de la muerte de Fernando, mi papa viajo a Coyhaique y recuerdo de que no sabia donde tenerlo, yo era oficial, pero vivía en el casino de oficiales, no habían piezas disponibles tampoco……….. además como recién llegado no tenia mucho dinero, ya que por mucho que se gane mas  por estar en una región alejada, los primeros meses no se saca nada , y es por las suma sin fin de descuentos y vales, que en su mayoría  son por el concepto de cantina de los casinos.

 

 Fernando supo de que no tenia nada de solvente ( dinero )  y me indico, mas bien me ordeno y ejecuto, jajajaja. En que le pidió una pieza en un hotel ( el me presto lo que requería ) y que yo solo tenia que atenderlo, bla, bla, bla,………………el viejo llego, traía unos regalos para mi ya que ahora recuerdo que fue después de mi cumpleaños. además viajo con  muchas, muchas cosas de pesca, lo que mas quería era eso, de lo que es fanático hasta estos días, yo por otro lado ya no me atrae ni la pesca de pejerrey.

 

 La primera noche ( se quedo como 1 semana o mas ) eran como las 3 de la mañana y estábamos cansados por un día de paseos, conversas, asados……….. por lo que estábamos ya durmiendo en el hotel. Pero no todo seria tan relajado para mi viejo, ya que tocaron la puerta y antes de yo abrir, entro, el, Fernando Romero y Jaime Aviles, los dos muy muertos de la Risa, yo cache altiro de que se trataba y dije, ok, bueno, el viejo se que apechuga.

 

 Mi papa los vio y como si fuera telépata se vistió y no pregunto nada, y  Fernando le dijo a mi viejo, hey Tío, vamos, y mi viejo dijo OK, y ahí si que no cache, pero fue poco rato, ya que al final el viejo es el que estaba confundido, jajajja, ya que cuando nos íbamos de la pieza mi papa tomo su caña de pescar y su caja de pesca ( Gran Caja ) y en ese momento le dije, viejo, viejito, atina, no vamos a pescar, y ahí el viejo cayo pero como ya estaba en pie poca resistencia efectuó, ¿Dónde nos llevarían?, a lo mas visitado por los Milicos solteros y lejos de casa, jajajajja, un Nith Club, y ahí fue donde mi papito conoció a las Mulatas de ébano,  lo pasamos muy bien y desde ahí, tanto Fernando como Jaime cuando estaban en Santiago visitaban a mi viejo y a mi familia. Ellos pasaron a ser casi como mis hermanos, como de la misma forma mis viejos los miraban y atendían como si fueran uno más de su clan.

 

 

 

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